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Sé el perfecto anfitrión de tu amigo singlutenista

Hoy te escribo a ti, querido familiar, amigo o pareja de mis singlutenistas. Si estás leyendo esto es porque tienes a un singlutenista cerca al que le encanta disfrutar de tu compañía, hacer planes contigo y sabe lo mucho que cuidas de que no se contamine cuando compartís comida.

Hoy quiero, ante todo, agradecerte tu implicación y tu apoyo. Ojalá más singlutenistas por el mundo corrieran la misma suerte que el tuyo y por eso a partir de ahora quisiera nombarte singlutenista honorífico. Tu gran empatía, tu capacidad de adaptación y tu implicación singlutenista bien merece este título. Tú sabes perfectamente que nadie merece ser excluido por tener una limitación alimentaria, y que con un poco de previsión y buena voluntad se puede hacer grandes cosas y disfrutar todos juntos.

Hoy quiero, además, ponértelo fácil. Sé que tú te lo sabes y lo haces todo fenomenal, pero nunca está de más tener algunas ideas y ayuditas extra para esos días en los que nos cuesta dar con la respuesta. Vamos a repasar aquí algunas ideas sencillas y accesibles para cuando quieras invitar a tu querido singlutenista a tu casa, homenajearle y dejarle con la boca abierta (¡o salivando de lo rico que va a comer contigo!).

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Vuelve a las raíces

Las recetas de las abuelas de toda la vida carecen, en su mayoría, de todo gluten: exceptuando preparaciones que lleven pastas, masas y panes, las recetas más clásicas son aptas para celíacos porque están elaboradas basadas en materias primas que no necesitan gluten alguno. Si no tienes a una abuela o madre cocinillas a mano, siempre puedes recurrir a las recetas para almas descarriadas de la Sra. Webos Fritos. Algunas de ellas tienen harina de trigo que se usa para espesar salsas o ligar una preparación. Esta cantidad es tan pequeñita que se puede sustituir sin problema alguno por almidón de maíz y listo.

Si quieres ir un poquito más allá de los guisos y cazuelas de la Sra. Webos, puedes adentrarte en el mundo de los arroces: cualquier arroz puede ser un plato muy fácil, muy socorrido y muy sabroso. Puedes probar este de setas y nueces que está para chuparse los dedos.

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Los singlutenistas estamos acostumbrados a comer cereales y pseudocereales que históricamente han sido menos habituales en la gastronomía de esta parte del mundo, como el sarraceno, la quinoa o el mijo. Estos productos cada vez se encuentran con más facilidad en el mercado, vienen hasta con instrucciones, y prepararlos con verduras y cualquier proteína (Heura, pollo, ternera, gambas…) es sencillísimo. Con esto, sin duda, sorprenderás a tu invitado.

No olvides acompañar la comida con una ensalada y ya verás qué fácil es alejarse de la triada lechuga-tomate-pepino y preparar algo más interesante e innovador. Esta ensalada de espinacas con pesto o esta otra de canónigos con bonito del norte y melocotón seguro que os encanta.

Ten un detalle

Te voy a contar un secreto que pocos no singlutenistas saben: cuando comemos en un restaurante o en la casa de un ser querido y nos ponen pan sin gluten, salimos de allí emocionados contándole a todo el mundo “¡y me compraron pan!”. Eso sí, tengo una advertencia: hay panes sin gluten mejores y panes mejorables, así que asegúrate de comprar uno de los ricos-ricos.

Sé que darle una sorpresa a tu singlutenista del alma es precioso, pero hay ciertas cosas que hay que preguntar, y esta es una de ellas. De lo contrario, puede que acabéis con un pan que se desmigue de solo verlo y con los ánimos (y las migas) por los suelos. Pregúntale a tu singlutenista cuál es su pan favorito y dónde lo puedes comprar.

Ten en cuenta que muchos de estos panes necesitarán un toque de horno o de tostadora antes de consumirlos, así que asegúrate de que no se lo vayas a contaminar. Para ello, cuentas con las bolsas de tostadora, las bolsas de bocadillo y las de barra de pan para mantener el pan sin gluten a salvo. Te recomiendo que tengas un kit básico de productos para evitar la contaminación cruzada en casa: los puedes reutilizar y los tendrás siempre a mano cuando te visite tu singlutenista.

A nadie amarga un dulce

Ya sabemos que la opción de postre más saludable es la fruta, pero, a menos que tu singlutenista te visite todos los días, no pasa nada por hacer de vuestra comida un día especial y tener un postre rico-rico.

Por supuesto, puedes liarte la manta a la cabeza y preparar este impresionante tiramisú, una tarta de manzana o la mejor tarta de queso estilo Nueva York. Pero estábamos aquí para hacer las cosas fáciles, así que vamos con algunas ideas.

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Si es temporada, unas fresas con nata son un postre delicioso y muy agradecido. Trocea unas nueces crudas por encima o ralla un poco de chocolate lo más negro que puedas (sin gluten, claro) y ya lo tienes. Otros postres basados en fruta pero con un toque especial también son muy socorridos: el plátano, la papaya y la naranja con chocolate derretido (asegúrate de que sea sin gluten) son tres opciones deliciosas.

En el mercado ahora se encuentran postres sin gluten con una elaboración más artesanal: tienes arroces con leche, flanes y cremas de chocolate deliciosas en las grandes superficies.

Pero no lo olvides: el gran rey de los postres socorridos (y sobre todo ahora, con el calorcito) es el helado. Búscalo etiquetado sin gluten y de buena calidad. Hazlo gracioso con un poco de chocolate derretido, con unos frutos secos troceaditos y con algo de fruta que pegue bien con el sabor del helado.

Sin trazas, por favor

Ya te decía que tú eres singlutenista honorífico, así que esto seguro que te lo sabes de sobra. Pero para que no se nos escape nada, recuerda tener el máximo cuidado a la hora de preparar la comida.

  • Ante todo, recuerda que “limpio” es “sin gluten”.
  • Cocínalo todo sin gluten para todos y no te compliques. Esto minimizará los riesgos.
  • Utiliza materiales no porosos: nada de maderas.
  • Asegúrate de que todos los utensilios, incluidos los trapos y bayetas, estén limpios.
  • Protege los alimentos sin gluten en la tostadora y en el horno con tu kit básico anticontaminaciones.
  • Usa ingredientes nuevos o aquellos en los que no haya podido entrar gluten alguna vez en su vida. Es decir, si vas a usar cosas como azúcar o almidón de maíz, asegúrate de que nunca antes hayas estado cocinando con gluten con ellos, puesto que es muy probable que los hayas contaminado. Si tienes dudas, recuerda: paquetes nuevos.

Y, por supuesto, pregunta, pregunta y pregunta. Ya decíamos que lo de la sorpresa está muy bien, pero aquí no hay riesgos que correr, o tu singlutenista se quedará sin comer. Antes de ponerte a cocinar, pregunta por todos y cada uno de los ingredientes que vayas a usar. No des por sentado nada y pregunta hasta por las especias. Sácale una foto a todos los ingredientes antes de ponerte a cocinar y pregúntale a tu singlutenista de referencia si está todo en orden. Créeme: esto de enviarse fotos de ingredientes y marcas ahorra muchos disgustos.

Sobre todo, gracias

De corazón, gracias. Gracias por tus cuidados, por tu implicación y tu humanidad. Al fin y al cabo, cuidar a un singlutenista no solo demuestra cuánto lo quieres, sino cuánto de bonito tienes dentro, así que muchísimas gracias por compartirlo con el mundo.


Dany Faccio

www.singlutenismo.com

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