Envío gratis a partir de 5€

“No te preocupes, yo siempre vengo preparada”

“No te preocupes, yo siempre vengo preparada”

¿Recuerdas a nuestra amiga Julia? Hoy la traemos a colación porque como te contamos hace unas semanas llevábamos tiempo intentando cuadrar una fecha para viajar con ella. Nos costó. Pero lo conseguimos.

Este fin de semana, como creo que ya te contamos hemos estado en el Valle del Jerte. Un paraje natural espectacular que todo el mundo debe visitar al menos una vez en su vida. Con esta primavera anticipada el paisaje era mágico, tanto verde, tanta humedad, tanta vida. ¡Acabamos fascinados!

Desde el principio nuestra idea fue buscar una casita rural con encanto en la que pudiéramos disfrutar tanto nosotros como los niños y desconectar durante un fin de semana de ruido, contaminación, en definitiva, desconectar de la gran ciudad. Y claro que lo conseguimos. Ya sabes que viajar con niños puede ser un caos organizativo, pero tremendamente divertido no vamos a negarlo. Cuando llegamos la tarde noche del viernes decidimos hacer equipos y mientras algunos nos acercábamos a comprar algo para cenar y desayunar, otros se quedaron en la casa organizando un poco ese caos lleno de ropa, niños y camas por hacer. En la tiendita del pueblo no había gran cosa: unos embutidos en lonchas, pan de molde, pizzas, galletas y algo de fruta. Recordé que tenía que buscar leche y algo de café para aguantar todo lo que nos esperaba durante el fin de semana. Al final salimos de allí con un mix muy curioso pero que nos hacía el apaño. Cuando regresemos a la casita rural los peques veían una peli con perros disfrazados de superhéroes y los papás y mamás charlaban en la terraza esperando la cena. Cuando vi a Julia la cabeza me hizo “puuum”: me había olvidado por completo de ella y no habíamos comprado nada para su cena.

  • Lo siento Julia… lo siento.
  • Pero ni te preocupes… - Se levantó, caminó hacia la cocina, abrió la puerta del frigorífico y señaló dentro. – Yo siempre vengo preparada.

Soltamos una carcajada porque efectivamente ella venía más que preparada. En una de las baldas del frigo había un mix de productos sin gluten para poder pasar el fin de semana. Encendimos el horno para calentar unas pizzas y unas empanadas y también pusimos varios bocadillitos en la sandwichera. Cuando terminamos de calentar y preparar nuestra cena, Julia abrió uno de los cajones de la cocina y sacó una de nuestras bolsas Kit Nature para tostadora y nos sonrió. (Todavía nos parece casi mágico cada vez que nos tiene presentes y facilitamos tanto su día a día.) Sacó su pan sin gluten del mueble, buscó algo de queso y jamón y preparó dos sándwiches que introdujo con su bolsa en la sandwichera.

  • ¿Sabes? Me encanta como la bolsa consigue que el queso se quede fundidito en el sándwich. ¡Ay! Me comía siete… Mañana te prometo que desayuno lo mismo. ¡Qué delicia!

Continuamos la noche entre risas, que era la finalidad del viaje. Fregamos los platos y la bolsita de Julia, llevamos a los peques a la cama y decidimos marchar a dormir. Aún teníamos por delante dos días de aventuras que ya te contaremos…


Publicación más antigua Publicación más reciente


Dejar un comentario

Por favor tenga en cuenta que los comentarios deben ser aprobados antes de ser publicados

window.___gcfg = { lang: 'en_US' };